martes, 18 de agosto de 2009

"campos de castilla" ;)

La sensación que desprende el sur de Estados Unidos ha sido siempre tan mística, que incluso uno puede percibir su peculiar aroma a través de los relatos escritos por los infinitos autores que se han visto arrastrados a las mágicas entrañas de esta tierra, estancada en cierta manera en un tiempo paralelo, independiente del resto del mundo, en donde la santería se mezcla con el puritanísmo en un hediondo caldo ahogado por los humedales infestados de mósquitos.
Tuve una vez la oportunidad de viajar al afamado Misisipi, arteria que cruaza y oxigena esta bella zona de la que hoy hablo. No acepte.
Tengo la frustrante sensación que la tierra de la que hablo solo existe en mi corazón, ni tan siquiera en mi cabeza. Es de esas cosas que si las tratamos de racionalizar, las asesinamos.
Por qué frustrarte, se preguntaran algunos de ustedes. Simplemente porque he tomado la firme decisión de, aunque pueda, nunca viajar al sur de los Estados Unidos, reprimiendo los más profundos deseos de mi corazón.
Aún de lo enfermo del caso prefiero, como le sucede a todo el mundo alguna vez en la vida, vivir con la ficción que he construido alrededor de esta peculiar pasión, que nunca arriesgarme a descubrir lo que puede ser una cruda realidad.

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