domingo, 25 de octubre de 2009
miércoles, 23 de septiembre de 2009
La de aquella vez que pude con el Diablo.
Como a todos alguna vez en la vida, aquella noche me topé de cara con el Diablo.
A diferencia del resto, yo necesito contar mi encuentro con este, pues a través de la confesión encontraré el descanso que mi alma necesita.
Paseaba por la noche, por una pequeña y antigua pista que hay en los alrededores de mi pueblo, la cual cruza un viejo parque situado en una idílica vaguada durante el día, no tanto por la noche.
Mis paseos nocturnos eran una costumbre que tenía, no sabría decir desde cuando. Es algo que me sigue gustando hacer de vez en cuando, aunque ahora con menos frecuencia, ya saben, para no tentar.
Me gustaba pasear por la noche, cuanto más oscuro mejor. Era como una especie de viaje tántrico que hacía de vez en cuando, yo con mi respiración. Paseando por el frío parque, notaba como mis sentidos se desperezaban atentos, por si encontraba aquello que iba buscando, aunque ni yo mismo supiera qué.
Aquella noche descubrí aquello que buscaba sin conocimiento.
Las ramas de los arbustos y árboles que flanqueaban la pista se ceñían sobre mi más de lo normal. El frío se hacía intenso y dejé de escuchar el sonido de mis propias pisadas sobre la hojarasca.
Me encontraba mejor que nunca. La oscuridad a diferencia de mucha otra gente nunca me ha asustado. El apenas distinguir figuras a lo lejos hacía volar mi imaginación y toda clase de fantasmas y monstruos, paseaban por mi mente hasta que en mitad de la más absoluta nada, una titilante luz amarilla apareció a lo lejos.
El movimiento de esta luz era errático y su brillo tan débil que no sabría decir si era luz o mero reflejo. Se fue acercando a mí paulatinamente, ¿o fui yo quien se acercó a la luz? La verdad, es algo que ahora no consigo recordar.
No sé quién encontró a quién, pero cuando la titilante luz estuvo lo suficientemente cerca, pude ver que se trataba de un perrillo negro. De un feo y pequeño Chihuahua negro con una lucecilla en su collar que muy probablemente ayudaba a su dueño a distinguir donde estaba el perro por la noche.
- Buenas noches.
Sujetando el corazón, que de mi pecho intentó salir, me di la vuelta sobresaltado por el saludo que acababa de recibir. De cara me encontré a lo que bajo el entendimiento de cualquiera sería un perfecto caballero. Traje negro, abrigo tres cuartos oscuro, por supuesto, bien peinado y acicalado. Olía bien. Desde luego su apariencia era perfecta, demasiado perfecta me atrevería a decir.
- Buenas noches.- Contesté.
- Disculpa, no pretendía asustarte.
Con un suave movimiento de mano acompañado de una sonrisa le indiqué que todo estaba bien. A punto de reemprender mi camino cuando sus ganas de conversación me volvieron a sobresaltar.
- Fría noche, ¿eh?
- Sí, aunque a mí me gustan las frías noches.
- Eso es algo que ya sé Federico.
En ese momento, él captó toda mi atención. ¿Cómo sabía mi nombre?
- ¿Sabe cómo me llamo? ¿Cómo?
Con una leve sonrisa me contestó con una verdad, que si no hubiera sido por lo increíble de esta, nunca le hubiera creído.
- Simple. Soy lo que andabas buscando. Soy tu más secreto y oscuro deseo cumplido. Yo soy el Diablo.
Apenas pude empezar una sonora carcajada porque el semblante burlesco que leía en su mirada, camuflado por el rictus de su cara heló lo humano de mi ser. Tan serio como pude y simulando que no creía nada de lo que me contaba contesté sin titubear.
- Yo no tengo oscuros deseos.
Revelando entonces su burlona aptitud, me preguntó arqueando una ceja cómo de seguro estaba de eso. A punto de reafirmarme en mi comentario estaba cuando noté que hasta mi corazón se detenía al comprender a qué se refería.
Mi mirada se encontró con la suya en mitad de la impenetrable noche tratando de averiguar si realmente hablaba de lo mismo. Su comisura me lo confirmó. La maquiavélica sonrisa que me ofrecía en ese momento me reveló que absolutamente todo era real, y estaba pasando.
Sin dudar un momento salí corriendo tan rápido como la noche y mis piernas me permitieron.
No se confundan, no huía. Simplemente pretendía evitar que mi más secreto y oscuro deseo se llevase a término.
martes, 22 de septiembre de 2009
VAGÓN -1-
Últimos datos de la DGT revelan que por fin hemos bajado de los 3000 muertos. Este límite psicológico no se bajaba desde hace 40 años.
El 1 de Enero, la DGT ha dado a conocer las cifras del 2007 demostrando que el criticado carné por puntos está al fin ofreciendo resultado.
Como apunte que convierte esta noticia agridulce en amarga, el último accidente de tráfico, producido en Arturo Soria, se ha cobrado una víctima mortal. Un vehículo se ha estrellado contra el muro del cuartel de la marina situado en la esquina de Arturo Soria cruce con Avenida de San Luis, punto en el que tras perder el control, debido a la velocidad, el conductor del vehículo ha perdido su vida.
Afortunadamente el conductor iba solo y en su aparatoso accidente no ha atropellado a ningún transeúnte.
Fuentes de este periódico aseguran que solo...
[...]
EL PAÍS
NOTA DEL ADMINISTRADOR
El relato lo llamaré "Vagón", ha falta de un título mejor. Nunca se me han dado bien encontrar buenos títulos ;)
miércoles, 16 de septiembre de 2009
El Bulo de la Becaria
Encontrábame apático plantado delante del infernal teclado. Al fin había sido atacado por el ya famoso blanco del escritor. Yo solo, sin entrenamiento previo, me enfrentaba contra las más terribles hordas en un campo de batalla Din A-4.
- No aguanto más.
Me levanté a dar una vuelta a ver si me despejaba. Que aburrimiento madre. Me acerqué a la cafetería chica, que alguna elocuente cabeza pensante la bautizó por sus dimensiones.
- ¿Café?, no me gusta, tampoco bollo que engorda, ¡ah! Lo encontré, 0.65 euros.
Me senté solo a disfrutar de mi cola-cao caliente en la barra, en la mesa sería demasiado triste. Debido a mi afición, comencé a fijarme bastante en la gente. Además de practicar cómo describir a la gente, memorizaba rasgos interesantes que pudieran servirme:
Camarero: Achaparrado, morenito chato cuya pajarita parece tan apretada que la cabeza la va a salir volando.
Hombre: Yuppie calvo que compensa su complejo con una palm última generación cargadita de widgets.
Mujer: ¡Vaya! Está indescriptiblemente bue...
Una conversación de tono bajo me distrajo de mi Sudoku personal. Por qué será que cuanto más se esfuerza alguien en que no le escuchen, más le interesa a la gente escuchar.
- Como te lo cuento
- ¡Será puta!
El diálogo era entre una pareja. Una mujer de unos 40 que a simple vista se ve que sus hijos no le han dejado más que disgustos y un “joven” de unos 30 a 35 años que criticaba malévolamente algo, pero qué:
- Si la muchacha hace bien, comenta la matrona
- Supongo que será...
- ¡¿No?!
El joven se tocó la nariz imitando el ya conocido gesto de complicidad de “El Golpe”. Alguien debió decirle que para copiar según que cosas hay que tener cierta clase.
Estaba aburrido sí, pero siempre me he considerado por encima de la potente atracción del morbo, así que quedándome con las ganas de más, me levanté sin recoger y me dispuse a dar una vuelta por el edificio. Total no tenía mucho que hacer.
Mientras serpenteaba por los pasillos pensando cual sería mi meta final, noté que la matrona cotilla se movía a mi espalda y me adelantaba con una sorprendente agilidad. Arrimada a una mujer que parecía una escoba dada la vuelta, no de las modernas extensibles, sino de las viejas, palo de madera con pajas y todo, cuchicheaba vivamente. No me quitaron ojo mientras me deslicé por su lado. Por lo visto su temor a ser escuchadas no era lo suficientemente fuerte como para detener su conversación ante mi presencia.
Becaria, es lo único que escuché.
Aún con otra píldora de información, decidí pasar del tema y volver a mi sitio.
Me tiré sobre mi silla con la pantalla del ordenador enfrente. No tenía nada que hacer. Por muy cómodas que sean las temporadas estivales en el curro, son un coñazo. Me decidí a investigar de qué iba tanto cuchicheo, una manera divertida de pasar el tiempo y a la vez de poner en práctica las dotes detectivescas de las que me creo poseedor por tan solo haberme empachado de la Srta. Christie y de Sir Conan Doyle.
Abrí un documento de Word en blanco. ¿Qué sabemos?
- Es una becaria, desde luego, por lo tanto es presumiblemente joven. La cuestión es de dónde. Sería interesante conocer de dónde sale este rumor. A la matrona mencionada anteriormente la he visto antes en el departamento de cuentas, se ocupa de aprobar las facturas, pero de allí nunca sale nada interesante. Por no hablar de la manera ávida y del lenguaje corporal con el que retransmitía la noticia a la flacucha del pasillo. Todo pintaba a que no era ella la fuente primigenia del rumor. Por otra parte en la conversación de esta mañana, él además de parecer la parte activa, trabaja en el control de noticias, si no me equivoco. (No decía yo que leía mucha novela detectivesca).
Decidí tirar de ese hilo para descartar.
Teníamos por lo tanto una joven becaria de noticias o sus alrededores que hizo algo como para que se la considerase puta, a pesar de todo, se justificaba que lo hiciese. ¿Puta? Me preguntaba cuan a la ligera utilizaron el término los dos tertulianos de esta mañana.
Me di una tranquila vuelta por la cuidada redacción de noticias, la corona de Antena. Era cómico comprobar como en verano descansaban hasta los criminales, solo los incendios ocupaban los servidores de noticias (fuentes abastecidas por arrítmicos teletipos que vomitan la realidad para ser manipulada).
No encontré al muchacho, pero me senté al lado de Cristina. Cris era una compañera, becaria también, que trabajaba en noticias y si me senté a su lado no es porque me fuera a servir como confidente, o mucho menos porque la creyera protagonista de los cuchicheos. Era simplemente una amiga con la que pasar un rato cuando se llega a una vía muerta.
“Sorprendentemente” no había escuchado nada. Siempre ha vivido a un ritmo diferente en un espacio astral paralelo a la realidad que conocemos como la inopia. Como un ratón de biblioteca pasa sus horas en Antena sumergida en los servidores de noticias montando colas. Para los neófitos del mundo de la comunicación informativa, colas son extractos de video que muestran una noticia cualquiera, mientras el presentador la narra en off durante la emisión.
Tras agradables minutos de insulsa charla me dispuse a levantarme resignado a claudicar en mi investigación. Después de todo no me iba la vida en ello. De pie y mientras me despedía, por encima de la mampara que separaban las diferentes mesas de redacción, volví a capturar perdidas palabras como si fuese un caza mariposas.
- Becaria...dónde...pillada...que puta...¡Matías Prats!
Y yo tenía pensado rendirme. Me considero persona poco morbosa, hasta cierto punto, cuando se trata de la joya de la corona...
Ni corto ni perezoso y para sorpresa de mi compañera Cris, me abalancé sobre el mamparo y me apunté al cotilleo como si de toda la vida los conociese. Al otro lado, me encontré de frente con dos viejos huesos de la redacción de noticias que divertidos ante mi directo asalto, no dudaron ni un momento en compartir información conmigo. Cris aprovechó y a pesar del apuro que le dio al principio, se apuntó al chisme.
La información con la que me hice por tanto es la siguiente:
Una becaria, que no pertenece a informativos, salía del despacho de Matías por la mañana con una sospechosa mancha en su falda. Al parecer Matías llevaba la misma ropa del día anterior.
Al fin de esta información, solo les quedó añadir a mis informadores, ¡blanco y en botella!
Que tópico.
De todas formas y ante una duda que me sobrevino añadí:
- Una becaria sale del despacho de Matías por la mañana, un hombre con una reputación intachable como poco, y lo primero que le viene a la gente a la cabeza es que se han liado. Además, ¿no se supone que Matías viste prácticamente igual para dar las noticias cuando sale al aire?
Los dos redactores, tras mirarse mutuamente, me miraron con tal carga de condescendencia en sus ojos que no fui capaz de aguantarla y desaparecí sin más.
¿Qué habría dado pié a creer que había habido un encuentro sexual así por que sí en noticias?
Necesitaba reflexionar y como todo buen investigador, exteriorizar mis divagaciones ante una mente despierta que si bien parece siempre que aporta poco a la investigación, su presencia así como sus agudas observaciones inspiran y abren la mente obtusa del “héroe” perdido, así como nuevas líneas de investigación.
Por eso volví a la cafetería chica, donde seguro que hallaría a Ricardo disfrutando de su merecido y mañanero cortado. No estaba. Que tonto, Ricardo tomaba su desayuno en la otra cafetería del edificio que a pesar de lo impersonal de su tamaño y lo alejada que estaba del “núcleo” de Antena, solía ser más tranquila para pedir sin esperar y disfrutar de un desayuno.
Saliendo por la puerta de la chica, un respingo que pegué, reveló que me asusté por la conversación de un terceto compuesto por dos treintañeras y un cuarentón cuya calvicie le hacía parecer más viejo. Me miraron, y ante sus inquisitivos ojos me vi en la obligación de empezar a dar explicaciones.
- Disculpad, es que me ha llamado la atención vuestra conversación, hablar de una cosa así, de manera tan..., plana.
Su cara era un poema, lo que me obligó a reafirmarme y a intentar encauzarles con mis argumentos.
- Sí, hombre, hablabais de un bruto con su cola.
El estrépito con el que rompieron a reír obligó incluso a parte de la cafetería a callarse. El cuarentón que vio oportunidad de mostrar sus ya anticuados encantos de macho alfa, comenzó una danza ritual tan vieja como la vida misma que consistía en humillar, o al menos intentarlo, al más joven enfrente de las hembras.
- Alma de cántaro. Estábamos hablando de “brutos” de videos, pedazos sin montar. – Aquí pensé que los ridículos ademanes con las manos le sobraban. – Y de colas, unas piezas con voz en off que se utilizan en las noticias. – Aquí pensé que como volviese a ofrecerles un guiñito furtivo a su séquito de treintañeras, le reventaba la cara.
Con aplomo y rebuscando alguna que otra lección que me ha ofrecido la vida sonreí y les reconocí cuan tonto y ridículo había sido. Al darle la razón sin más discusión, desarmé a mi oponente el cual, un poco frustrado por no seguir pavoneándose me despidió mientras salía de la cafetería con un:
- No está bien cotillear conversaciones ajenas.
Por muy capullo que me pareciese este hombrecillo, y andando hacia la cafetería grande en busca de Ricardo, le di vueltas a la última frase que me chilló.
Lo cierto es que tenía razón. El escuchar conversaciones a hurtadillas da casi siempre a equívocos. Lo malo es que una profesión basada en la comunicación informativa no puede dejar de lado una fuente de noticias tan sincera y directa. Si nos tuviéramos que fiar de comunicados oficiales, listos íbamos.
Pillé a Ricardo embarrado en aceite de oliva. El pan con tomate de la cafetería está muy bueno, pero desde luego no es muy práctico. Me invitó a un cola-cao, cosa que acepté sin rechistar. Nos conocíamos desde hace poco, pero por lo menos ya sabíamos las preferencias en cuanto al “café” del de enfrente.
Sin ponerle al día de mi trivial aventurilla comenzamos a hablar, un poco de esto y un tanto de aquello. Su amplia sonrisa se contagiaba con facilidad, y el desparpajo que nos caracterizaba viró rápidamente la conversación a tintes más picantes y típicos de unos jóvenes veinteañeros hiperexcitados.
Hablábamos de mujeres y de citas fallidas. En ningún momento me vino a la cabeza la becaria que asaltó por la mañana al ya no tan solemne Matías Prats. Ricardo me explicó nerviosamente que una vez, y apunto de una cita, se manchó con cuajada unos chinos a la altura de la ingle. Reía mientras relataba las peripecias propias para cambiarse los chinos mientras me puntualizó:
- Porque claro, la mancha que deja eso, ¡curiosa oiga!
Cortó su relato asustado por mi cara. Tras regalarle los oídos diciéndole lo genio que era, salí corriendo más rápido que el rayo mental que me acababa de fulminar.
- No me lo puedo creer. Dime que no ha sido ella.
-
Me repetía una y otra vez como un mantra hasta que llegué a pautas. Nadie por allí, ¡mierda!, les pillé en la hora del café, para variar no estaban en su puesto de trabajo.
Me dirigí precipitadamente a por mi segunda opción. En la redacción de “A Fondo” estaba Irene Eraus, becaria de producción que odiaba que usasen su primer apellido como mote. Ocupada con una llamada de teléfono me senté a su lado impaciente.
- Eraus...- le susurré solo para joder.
Colgó y sin decir nada se quedó expectante
- ¿Está Laura?
- Sí, debe estar ya en el piso de arriba, en las salas de montaje.
Salté precipitado mientras escuchaba el clásico “este chico es tonto”, mote cariñoso con el que me trataba la Srta. Eraus, o al menos eso prefería pensar.
Mientras contaba la cantidad de escalones que había en el maldito edificio, el barullo de ideas y suposiciones que rebotaban en mi cabeza se iban ordenando. Becaria; Matías Prats; mañana; mancha sospechosa; noticias.
Llegué ahogado a una pequeña sala de edición ambientada con una cálida y tenue luz y decorado solo con un Mac último modelo, no apto para cardíacos.
Me encontré a Laura Marreiros tan feliz como es ella siempre dando los buenos días con una perfilada sonrisa. Muy moto me dio un beso y empezó a hablar sin dejarme siquiera abrir la boca. Me preguntó que tal, me contó su noche de cervezas, lo cansada que estaba, sus problemas típicos del curro y se ahogaba pero no, era un aspaviento típico de ella.
- ¡Mira como me he puesto el vestido!
- Lo sabía. – Contesté yo.
Extrañada me miró y aprovechando su momento de tribulación le expuse el caso que me traía de cabeza toda la mañana. Su boca se abría estupefacta según avanzaba mi narración.
- Resumiendo Laura; eres la guarra de Antena 3 porque le has hecho una Lewinsky esta mañana a Don Matías Prats.
Roja, agobiada, sorprendida, reía pero no. Atento me presté a escuchar su versión.
- Decidí ayer que de esta mañana no pasaba. Necesitaba saludar a Matías porque me encanta, me parece un gran profesional y todo fue como muy precipitado. Desayunaba mi yogurt diario junto a Alba y la Eraus a primera hora, pasó Matías hacia su despacho me puse nerviosa y como soy tan torpe me manché pero total, que tras limpiarme de cualquier manera me envalentoné y fui a saludarle y como me quedé tan pillada por la emoción luego descansé un ratito hablando con Cris.
- ¿Hablasteis del Dalet y de cómo trabaja ella?
- Sí, eso creo. – Dijo pensativa.
- Ya está. Con la redacción casi vacía, sales tu con una mancha blanquecina en la falda y como hay mucho maruja aburrido, tras mal interpretar las instrucciones que te daba Cris sobre las colas, te has convertido en la guarra de Antena 3.
- ¡¡Eh!!
- Tampoco es tan malo, a lo mejor ahora te renuevan, te has vuelto más... “interesante”.
A Laura eso no le bastaba. Le sabía mal la prensa que estaba recibiendo su ídolo Matías por culpa suya. Tras mucho insistir la convencí de que lo mejor era que ella explicase que estaba sucediendo, antes de que el rumor llegase a Matías en la versión menos amable, como si se tratase del juego del teléfono escacharrado.
Hasta la puerta del despacho llegamos bien, pero allí justo Laura se clavó como si fuese un ancla en el fondo. La vergüenza y la figura de Matías la imponían. Por suerte yo nunca he sido muy mitómano. El grito ahogado que pegó Laura ante mi arranque no nos dejó oír los cuchicheos cuando entrábamos en el despacho de Don Matías.
¡Coño! Si que imponía. Todos los días acercándote al mundo en el salón de tu casa es una manera potente de llegar a la gente.
Entre sorprendido y divertido nos miró expectante y con su característica voz profunda nos saludó:
- Hola, ustedes dirán.
Tras un rato eterno callados y sin que nadie moviese ni un pelo, Matías continuó:
- Tómenselo con calma, cuando encuentren las palabras me comentan el motivo de su visita.
Con un ademán de manos nos invitó a sentarnos. Me senté y por fin encontré las palabras ahogadas entre la impresión.
Comencé educadamente a exponer el tema de nuestra visita y recalqué cada poco tiempo que no queríamos que se viese envuelto en un cotilleo tan sórdido. En los quince, veinte minutos que duró la exposición, Laura ni pestañeó.
- Entiendo. Sentenció Matías. – Acompáñenme por favor.
Matías abrió la puerta con tal fuerza que los pocos que aún no estaban pendientes de su despacho, frenaron en seco para prestarle atención. Con la voz aterciopelada que de sobra conocemos todos comenzó su disertación:
- ¡Vergüenza! Vergüenza debería darles señores de que unos simples becarios les hayan dado una lección sobre periodismo. No deberían dejarse influir por el cotilleo televisivo que nos venden.
Los rumores. – Pausa dramática que aprovechó para barrer con la mirada la redacción, – nunca pueden ser más que un hilo del que tirar. Hay herramientas como la contrastación de fuentes que permiten cerciorarse de lo veraz que es una información.
Es decepcionante que en la redacción de noticias de esta cadena a nadie se le halla ocurrido comprobar qué es verdad y os hayáis dejado arrastrar por el morbo.
Se supone que sois profesionales, ¡que vergüenza!
¡Caballeros, señoritas! A mi no me pagan para que me la chupen, yo soy un profesional. – Otra pausa que nos permitió apreciar el sonrojo de algunas mejillas culpables, - Las mamadas las dejo para mi tiempo libre. – En mi vida había visto tantas bocas abiertas, aunque no sea quizás el comentario más acertado para el caso.
Dicho lo cual y ante la atónita mirada de la redacción, Matías se dio la vuelta y con una disimulada sonrisa nos guiñó un ojo.
- Divertido, ¿eh? – Nos dijo.
El cola-cao al que me invitó después me supo a gloria. Seguro que si Laura hubiese respirado, también lo hubiera disfrutado, seguía helada como un perrillo abandonado cuando ve acercarse los faros de su final.
Lo cierto es que la aventurilla convirtió un tedioso día en un día redondo, bueno, por lo menos hasta que al volver a la redacción tuve que explicar el por qué de mi ausencia durante casi cuatro horas.
martes, 8 de septiembre de 2009
La Grande Seduction
WRITER : Ken Scott
Como es ya costumbre en países francófonos, la historia trata la desesperación de un pequeño pueblo pesquero en Canadá; habla del choque entre la moderna civilización y las tradiciones más arraigadas de una manera amable y un tanto cómica.
Raymond Bouchard (Germain Lesage), se ve forzado a convertirse en el alcalde de este pueblo pesquero llamado St. Marie – La – Mauderne, que se ha quedado a la deriva viviendo de los subsidios del gobierno. La única manera de salir de esta situación es convencer a una gran multinacional que instale su fábrica en St. Marie.
Para conseguir tal propósito, la aseguradora de la multinacional exige que haya contratado un médico en el pueblo. Ante la negativa de diversos doctores a mudarse a un pueblucho dejado de la mano de Dios, Raymond decide liar a todo el pueblo para que conviertan St. Marie en el estereotipo perfecto de lo que sería una aldea con encanto.
Como ya se imaginará un ávido cinéfilo, esto dará lugar a situaciones cómicas a través de las cuales el director, no sin cierta demagogia, pretende denunciar los “abusos” sufridos en estas tradicionales urbes que ceden terreno día a día por culpa de la modernización.
No podemos hablar de una fotografía maravillosa o una banda sonora inolvidable. Es sin duda la historia, el punto fuerte de esta película, aunque el final sea un poco precipitado y no acabe de convencer. Una historia humana que apela al sentimiento de manera evidente y simple y por la que ganó el premio de la audiencia en el festival de Sundance.
No es que se trate de una maravilla cinematrográfica, pero sí de una agradable y amena historia que te hará pasar un buen rato, en especial a falta de algo mejor.
lunes, 7 de septiembre de 2009
CONCURSANTE

WRITER: Rodrigo Cortés
GÉNERO: Comedia negra
En épocas de crisis como la que atravesamos hoy día, no está demás que disfrutemos de pequeñas perlas como “Concursante” (“The Contestant”).
Esta obra dirigida por Rodrigo Cortés, nos presenta a Martín Circo (Leonardo Sbaraglia), que se convierte en la persona que gana el mayor premio de la televisión del mundo. Un sin fin de coches, aviones, pisos y demás pasan a engordar las arcas del acomodado Martín, perteneciente a la clase media. Sin duda un premio con el que todos soñamos.
Haciendo gala a su apellido, entrara en un circo de 3 pistas en donde el capitalismo es la piedra angular de codiciosos que destrozan la vida del joven Martín. Descubrirá de la peor forma posible que no es oro todo lo que reluce y que la felicidad no se compra con dinero.
Te invito por lo tanto a que disfrutes de esta comedia negra, que de manera irónica refleja un mundo oscuro cuyo único punto de luz es un ermitaño profesor de economía que vive feliz desde que renunció al sistema.
Esta película no es solo interesante, sino que llegado a cierto punto, el protagonista y por ende el espectador, reciben una lección magistral, aunque simplificada de cómo funciona la economía mundial.
La primera vez que disfruté de la explicación, me pareció una simplificación injusta de una maquinaria bien engrasada, auque visto lo visto este último año, puede que hacer comparaciones con frágiles cestos de huevos no sea tan descabellado.
viernes, 28 de agosto de 2009
REFLEXIÓN 1
La cuestión moral que se me plantea es saber hasta que punto se puede, o se debe obtener una distancia tal sobre un hecho, objeto o persona que te permita escribir sin reparo y si me apuras, sin llegar a conocer.
En frente estoy de un indigente. Un poco contrahecho, apocado. Su cuerpo enjuto está marcado por huesudas aristas que no hacen más que desvelar el volumen que algún día pudo tener. El cabello cano lo lleva enmarañado (no, esto último es una bobada de escritor), es sin duda por el fuerte viento que azota sobre nuestros tiritantes cuerpos. Lleva varios días sin afeitarse, y sus ojos revelan que en algún tiempo fueron de un azul intenso, vivo, un azul que se ha ido apagando junto con sus esperanzas hasta el más neutro de los grises (otra gilipollez de escritor).
Retomo mi reflexión.
Qué capacidad moral tenemos para situarnos a pocos metros de un personaje e intentar comprender o plasmar sus sueños, esperanzas o siquiera la fortuna o ausencia de la misma. Qué le ha llevado a compartir su lecho con el Km 0 de Madrid.
Tan cerca estoy, que soy capaz de percibir lo peleón del líquido que contiene su tetrabrik.
Hay que mirar y escuchar con una atención diferente el mundo que le rodea para ser capaz de captar una realidad y a su vez, plasmar algo que se puede parecer.
Me situo bajo el madroño y como un reportero de guerra busco el drama que me haga vender. Adjetivar este último como morbo sería caer en un pozo mucho más hondo y, aunque no falto de culpa, no merezco todo el castigo.
Encuentro a mi víctima.
No me doy cuenta, pero entre ambos desplego un biombo moral cuya finalidad es protegerme. Lo malo es que mi experiencia personal no puede crearlo tan grueso como el que crea el viejo vagabundo aislándose del vibrante mundo que le rodea.
Le veo pasar hambre, probablemente este enfermo, tose y da un trago a su caliente tinto el cual suaviza su áspera garganta y calienta sus entumecidos músculos.
En vez de compadecer, sentir y sobretodo intervenir, debo tener una experiencia sensible sobre la realidad que describe y fingir en un papel que me compadezco, que siento y dependiendo de la historia, que intervengo.
No vivo mal, tengo dinero y gente que me quiere, o al menos eso creo. Muchos de los escritores de la historia, ha pesar de algunos ejemplos de tormentosa vida, han sido acomodados bohemios que si a escribir se han dedicado, ha sido quizás por inquietud creativa.
Por lo tanto, la conclusión que me sobreviene es que el arte es cruel, cruelmente real. Su función es una representación aséptica y ficticia de una abrumadora realidad. Por lo tanto, la función de un artista, y no nos centramos únicamente en la de un escritor, es captar esta realidad de la misma manera que lo hace un reportero de documentales de naturaleza. Presentar un hecho, una verdad, una realidad de tal manera, que el espectador nunca se pregunta porque el reportero no interviene cuando el león da caza a la gacela.
miércoles, 26 de agosto de 2009
CON TACTO
El corazón acelerado no se reflejaba en la sonrisa de ambos. Tras un silencio marcado por sus ojos claros él la dijo:
- Porque sé que tienes novio, si no tras invitarte a un cine, y quizás a una copa acompañada de insulsa charla que solo serviría para excitar el pulso de mis arterias, te haría el amor.
Pasaría toda la noche acariciando con las yemas de los dedos el perfume de tu cuerpo desnudo y te besaría suavemente solo para controlar mi desbocado corazón.
Solo intentaría expresar físicamente lo que siento cada vez que me sonríes. Simplemente amor.
Se quedó fija en sus ojos marrones. Huyó hacia la puerta de clase, se apoyó un segundo en el dintel, le volvió a mirar. Él la despidió con una sonrisa y ella con un rubor que revelaba que aquí no acabaría la historia.

jueves, 20 de agosto de 2009
The Monkey Island
Para conseguir este objetivo nos veremos envueltos en la más hilarante historia de pirátas. Caeremos a los piés de la hija del gobernador, Elain Marley y lucharemos a muerte contra el malvado pirata LeChuck, que atormenta los siete mares y a los pacíficos y bonachones piratas que en ellos habitan.
Debido a que es un juego antiguo (catalogado como abandonware), para poder jugar a el, debereís bajaros también un emulador, para cargar el juego a través de este programa y jugar sin problema. Os recomiendo el emulador Scumm. Es el que yo uso y funciona a la perfección. Claro, sencillo, en español y te permite jugar a todas estas viejas glorias, o por lo menos a las que yo guardo en mi inventario y de las que os ire contando cositas poco a poco.
Aunque no se debiera, si alguno tiene algún tipo de duda o se ve atrapado en una etapa del juego, no dudeís en consultar. Pero no me cansare de repetir, que a la hora de terminar el juego, la sensación no es la misma. Como la vida misma, lo bonito es conseguir las cosas por uno mismo ;) .
Debo también informaros que justo de esta primera entrega, se estrenó el 15 de Julio de 2009 un remake remasterizado. He estado cotilleando por ahí, y he de confesar que lo que he visto me ha gustado. La nueva versión siendo 100% fiel a la historia original, presenta un estilo gráfico impresionante, con lo que podreís disfrutar de la historia en alta resolución. Con un interface más intuitivo y dinámico te permitira navegar mejor por las opciones de la historia sin renunciar a un solo cm de los gráficos presentados en la pantalla.
Lo mejor, en cualquier momento del juego se podrá acceder a los gráficos originales y seguir jugando en el clásico.
Lo peor, el sistema de pistas que han introducido, mediante el cual, y si eres lo sufieciente pesado preguntando, a la tercera te llevan de la mano por el mundo de Monkey Island sin dejarte reinventar este clásico. Si es cierto que el uso de esta "herramienta" depende de cada jugador, pero como ya he aconsejado, no hay sensación equiparable a terminar una aventura gráfica de este estilo sin pedir ayuda, y claro, cuando uno está atascado, desesperado, con una vía de escape cerca..., la tentación es demasiado grande y sobre todo cercana.
De todas formas creo que no es excusa para invetir unos buenos cuartos en la compra de esta edición que te permitira disfrutar el "The Monkey Island".

martes, 18 de agosto de 2009
"campos de castilla" ;)
sábado, 15 de agosto de 2009
¿Yo? Sentado, así lo puedo divisar todo....


lunes, 3 de agosto de 2009
HABLANDO SIN HABLAR

Ni grande ni pequeño, tiene el espacio justo para que la suficiente gente quepa en el interior creando ambiente de farra. Está Dividido en dos grandes espacios. El primero, donde se sitúa el centro de todo garito que se precie, la barra, de la cual se expenden buenos momentos en forma de pinta. Hay un segundo espacio, una habitación conectada por unas puertas siempre abiertas que se caracteriza por el gran espacio que hay en el centro, para bailar claro. La habitación, flanqueada por unos negros sofás y mesas, en donde apoyar las bebidas, está coronada por un gran ventanal, cuyas contraventanas están siempre cerradas. Lo remarcable de esta ventana es que ofrece, con un poyete interno, otro espacio donde sentarse o dejar las bebidas.
En cuanto al ambiente, qué decir, último local de la noche, borrachos como cubas, oscuridad total mutilada de vez en cuando por flashes azules, rojos y blancos y no sé porque coño tanta cantidad de humo. Ya no se permite fumar dentro de los locales bretones. Las máquinas de humo no son siempre una gran idea.
El punto positivo es que la música estaba lo suficientemente baja para permitirnos oír nuestra conversación.
Ahora es cuando nos “descentramos”. Reconozco que tras el shock inicial, al principio me hizo gracia. Me explico.
Bebiendo alguna clase de cubalibre, ya que no era ron lo que había en mi vaso, a pesar que es lo que pedí, estaba charlando con mis amigos ya un poco cansado de la noche. Éramos un pequeño grupo, pero obviamente no éramos los únicos.
Un par de hombres a nuestro lado se dirigieron a nosotros y tras pedirnos un cigarro, perdieron la voz. Con el cigarro apagado en la mano, seguían un compás interno que no alcanzaba a oír. Continuaban gesticulando como si hablaran, pero puedo jurar que de su boca no salían sonidos, por más que me esforzara en oírles.
Lo raro es que Kenz, una reciente buena amiga que había conocido cuatro meses atrás, empezó a contestarles, por decirlo de alguna manera. Digo esto porque tampoco salía sonido alguno de su boca.
Debo explicar aquí que estaba con un grupo culturalmente heterogéneo de muchas partes del mundo. André de Polonia, Soren de Dinamarca y Kenz de EE.UU. Lo realmente raro era que a pesar de la heterogeneidad del grupo, todos parecían conocer de que trataba la cosa.
El ritmo de la música cambió por completo y sin previo aviso.
Una especie de bajo sub-grave reverberaba en nuestro cuerpo. La gente empezó a bailar rítmicamente siguiendo esta música y a hablar entre ellos sin hablar. Sin emitir voces. Un compás vibrante se apoderó de nuestros cuerpos, y como si de una especie de ritual pagano se tratara, empezamos a convulsionar en círculos concéntricos. Sin duda esta es una mejor definición de lo que comenzamos a hacer, ya que no se le podría llamar baile exactamente, a lo que ahí se estaba dando.
Yo no había dicho palabra alguna desde entonces y cuando me disponía a hacerlo me di cuenta.
La música la podía oír, no estaba sordo, por lo que el problema no era mío. No había nada de místico en el asunto. Simplemente la gente no emitía sonido alguno adrede. Me di cuenta entonces que debía ser algún tipo de “juego” de bar o algo así, relativamente popular ya que todos lo conocía. Nunca mejor dicho, yo también seguí el juego. Bailaba rítmicamente hacia mis amigos y hacia la gente que incluso no conocía, hablando sin hablar. Parecíamos más de los que realmente éramos, y el dibujo de la pista de baile cambió de círculos concéntricos a una espiral descendente.
Alguna gota de sudor comenzó a resbalarme por la sien, pero aplacaba el calor y la sed con potentes sorbos de mi pinta. Estaba maravillado. Después de todo, fue la posibilidad de vivir experiencias como estas las que me hicieron salir de casa.
La cosa empezó a tornar rara cuando dos desconocidos que también seguían el juego, se dieron un puñetazo el uno al otro sin motivo aparente. Cierto es que andábamos bastante borrachos, pero la naturalidad con la que todos asimilaron el golpe me sorprendió. Me quedé helado en la pista. Nadie se inmutó, ni la primera ni la segunda vez o incluso la tercera que diferentes desconocidos se pegaban entre ellos. Surgió una especie de principio de club de la lucha. Los puños volaban al compás de los bajos.
La gente seguía danzando rítmicamente y parejas se hacían y deshacían continuamente. André empezó a bailar con Kenz sensualmente, y aunque ella se apartaba, el siempre se las apañaba para volver. André era un joven estudiante de económicas cuya formalidad distaba mucho del comportamiento que adoptaba en aquel sitio. Puede que el vicio que empezaba a inundar el aire del local, le estuviera afectando.
Hombres con hombres, mujeres con mujeres y hombres y mujeres se juntaban y separaban besándose.
Fuera del principal núcleo de “danza”, quizás por mi desconocimiento del juego, me mantenía un poco apartado, intentando ser un observador independiente.
No puedo negar que yo no me estuviera viendo afectado, aunque desde luego no de la misma forma. Como si en una piscina estuviese, los efluvios y vapores propios de una actividad tan excitada como la que allí se daba, comenzaban a ahogarme. Sentía como el “agua” me empezaba a llegar al cuello, y debido a la borrachera, me veía incapaz de mantenerme a flote. El lodazal de podredumbre me arrastraba hacia el fondo y yo no tenía fuerzas para resistirme.
A mi lado voló un puñetazo que fue a parar, por suerte, a alguien que no era yo. Pude notar que algunos evitaban el contacto visual directo y que otras, aunque rechazaban aproximaciones que invadían gran parte del espacio vital, empezaban a ser como forzadas. Digo como, porque aunque sonreían o reían abiertamente, en medio de la oscuridad y del humo, notaba que la risa era forzada, falsa.
¿Qué demonios estaba pasando?
Había algo que no alcanzaba a entender.
Las insinuaciones de André se hacían cada vez más bruscas, y el tiempo de los preliminares había acabado. Deslizaba su mano bajo la falda de Kenz y a pesar que ella hacia tímidos intentos para apartarse una y otra vez, este no cejaba en su intento.
Por otro lado las bofetadas, puñetazos y demás se hacían cada vez más intensos, y todos seguíamos hablando sin hablar.
Recibí un directo en el estómago. Supongo que no pasaba tan desapercibido como creía. La verdad, en ese momento no me importó mucho, ya que la puñalada que recibió un tío enfrente de mí me arrancó de mi autocomplacencia.
¿¡Qué coño!? ¿¡Nadie ha visto eso o qué!?. ¡Solo estoy prestando atención yo!
Detrás del hombre sangrando, un negro, alto, fuerte, imponente, se arrodilló y empezó a hacer una felación a otro hombre, el cual rondaría más o menos mi edad. La verdad, ninguno de los que allí estaban “sin” hablar sería mayor de treinta años.
Los intentos de escarceos amorosos pasaban a ser principios de violaciones en muchos casos, aunque de vez en cuando hubiera alguna pareja que estuviera más predispuesta a consumar el acto puramente físico. Si tan rimbombante es la frase empleada, es porque en ese lugar aquella noche, no había atisbo de humanidad ninguno ya que todos se estaban dando a sus instintos más primarios.
Los recuerdos no me dejan dormir, y de esta forma siento que tenía, que tengo un lado humano que no me permitió participar en lo que a continuación vino.
André estaba literalmente intentando violar a Kenz, como otros muchos a sus respectivas. La sujetaba las muñecas mientras forzaba un beso bruto y desapasionado. La mano izquierda bailaba debajo de su falda entre los muslos de Kenz, intentando agarrar apropiadamente los leggins para arrancárselos, aprovechando de paso tocar carnaza. Ya no había pretensión en los rechazos de Kenz y aunque no gritaba, de hecho apenas emitía algo más alto de pequeños gemidos de desaprobación y esfuerzo, movía su cabeza frenéticamente para evitar los besos e intentaba empujar a André inútilmente para separarse.
Estaba a un lado de la oscura habitación totalmente paralizado. Ya no pretendía fingir hablar, ya no bailaba convulsamente al ritmo de los graves como el resto. Ya no me intentaba confundir con la masa.
Simplemente no podría creer lo que estaba pasando. De manera estroboscópica se movía la masa de gente en mi cabeza, o era mi cabeza la que se movía de dicha manera. No sé que era, pero me provocaba nauseas. Puede que fuese la visión de aquella espiral.
Apunto estaba de interrumpir las intenciones de André, pues Kenz era mi amiga y obviamente algo se había apoderado de esta gente. Algo que les rebajaba a un nivel inferior, por debajo de animales, ¡más que bestias!
¡Joder! ¿Qué ha sido eso? Fogonazos, ¿de dónde han venido? Eso no eran flashes de discoteca. ¿Tiros?
No lejos de donde estaba, alguien tenía un arma y había disparado dos veces. El hedor férrico característico de la pólvora recién quemada flotaba en el aire y se diluía con nuestro sudor.
Cuando seguí con la mirada al reciente cadáver pude ver que en el suelo no estaba solo. Además de ese difunto, seguía sangrando el apuñalado, había una mujer inconsciente llena de moratones y heridas. Un hombre violando a otro, el cual no gritaba, solo se revolcaba intentando librarse de los mordiscos que el primero le propinaba. Dos mujeres montándoselo en el suelo, copas, líquidos, ¡sangre! Soren inconsciente con un visible golpe en la cabeza estaba totalmente indefenso ante la mamada que le estaba realizando uno más del monto. Por suerte para Soren, supongo, un botellazo en la cabeza acabó con la voluntad de su improvisado “amante”.
Esto es lo que me producía las nauseas. No una algarabía descontrolada de gente. Ante eso estaba insensibilizado. Era el sentir por primera vez el hedor, la mezcolanza de sangre, heces y pólvora de dicha algarabía. Nunca lo había vivido en directo.
La inocente tontería de un grupo de desconocidos borrachos había degradado en una orgía silenciosa de sexo y violencia. No había voces discordantes, gritos o llantos. Solo algunos gemidos de desaprobación. Alguno más alto que otro, pero solo gemidos.
Cuando mi atención volvió a André, no pude evitar ver que había conseguido parte de sus propósitos. Le había arrancado los leggins a Kenz, la cual estaba retenida contra una pared por todo el peso de André.
Podía ver que también le había arrancado las bragas y que estaba desnuda en la parte que a André más le interesaba ya que conservaba todavía el vestido mini faldero. André luchaba por desabotonarse los pantalones con una mano, ya que la otra la usaba contra Kenz.
No pude aguantar más. No debí esperar tanto. Me lancé contra André y de un empujón le separe de Kenz.
André fue a toparse de espaldas con una zorra que le arañó la cara. Tras devolverle la caricia con un rotundo puñetazo, André fue noqueado por un grandullón pelirrojo con el pelo de punta, lo que hizo que André pasase a formar parte de la colección de desechos que inundaban el suelo y forzaban al resto a tener cuidado, levantando los pies mientras seguían bailando en espirales y mezclándose entre ellos.
Kenz estaba roja y temblaba como si estuviera enferma. Sus ojos verdes se clavaban en mi y más que temor podía leer en ellos una sincera súplica. La tremenda compasión que me hizo sentir me empujó a abrazarla en un arrebato, y mientras sentía el calor de su cuerpo noté como se derrumbaba. Sollozaba entre mi pecho.
¿Estás bien? – le pregunté.
De nuevo empezó a gesticular como si hablara, a lo que le exigí que parara de hacer la tontería. Mientras la zarandeaba frustrado más que enfadado. No podía más, necesitaba saber.
¿Qué coño está pasando?
La explicación que a continuación recibí, ha sido uno de los momentos más horrorosos de mi vida. Todavía puedo sentir parte de ese terror recorriendo mi cuerpo.
Mirándome a los ojos con un aire de sorpresa me contestó en inglés con otra pregunta.
¿Nunca has jugado a este juego?
La naturalidad con la que me lo preguntó y el hecho de que estuviera implícito que en alguna parte, en algún lugar, esta degeneración pudiera ser incluso natural para algunas personas me aterrorizó.
Sin duda pudo leer mis pensamientos, porque entre susurros y sollozos me explicó en lo que consistía básicamente.
Al ritmo de graves has de moverte e intentar pasar desapercibido mezclándote con la gente. La regla principal es que cada uno puede hacer absolutamente lo que quiera sin consecuencias.
Todo empieza cuando alguien empieza a fingir que habla. Quien quiera apuntarse ha de empezar a hacer lo mismo y una vez que empieza a moverse no puede abandonar.
¿Y si....? – No me dio tiempo a preguntar. Ella contestó.
Nadie nunca lo denuncia. Todo se oculta, es una especie de acuerdo tácito que va con el juego y nunca se habla de lo hecho o sucedido.
Temblaba entre mis brazos y cuando me respondió al único pensamiento que me vino a la cabeza en ese momento me di cuenta de como funcionaba el mundo.
¿Por qué?
-No lo sé, es un juego, todos lo hacen.- dijo.
Según había estado explicándome como funcionaba esto de hablar sin hablar, la violenta orgía se fue apagando a nuestra espalda, tan rápido como empezó.
Como drogados, supervivientes o conscientes empezaban a salir fuera a tomar el aire. Algunos arrastraban algún cuerpo al maletero de sus respectivos coches mientras que otros recogían un poco restos que continuaban en el suelo tras el “juego”.
El aire viciado empezaba a descongestionarse. Mis miedos, temblores y ansiedad también.
Kenz fue a recoger los jirones de sus leggins del suelo mientras que André se despertaba al otro lado de la habitación. Soren tenía pinta de que estaría fuera de combate bastante tiempo.
Con los leggins en la mano vi como Kenz vocalizaba un gracias mirándome, probablemente la primera vez en la noche que dijo algo con sentido, tras lo que se fue a la puerta a fumar. Imagino que necesitaba templar nervios.
Me senté en un sillón intentando comprender.
Mientras regresaba la gente tras haberse despejado. La verdad que no conseguía entender. Cerré los ojos para intentar visualizar el significado de tan macabro juego, pero nada. No es que estuviera borracho, porque la verdad, ya no lo estaba.
Cuando abrí los ojos todos habían regresado y estaban descansando medio groguis, sentados en los sillones o simplemente tirados en el suelo.
Efectivamente la gente se comportaba como si nada hubiera pasado.
Tras un intervalo de tiempo no lo suficientemente largo y de repente, una chica se acercó a unos tirados que se apoyaban cerca del ventanal y empezó a gesticular. Estos la contestaron hablando sin hablar.
Se acercaron animados un grupo que segundos antes parecían inconscientes en los sofás, incluso André, Kenz empezaron a gesticular de nuevo. Alguna mano negra encendió los rítmicos compases que no dejaban ni que escuchásemos nuestros pensamientos.
No podía creer lo que estaba pasando, la gente se dejaba de nuevo arrastrar a la violenta orgía sin motivo aparente.
El miedo me hizo huir, salí sin mirar atrás, sin preocuparme por nada o por nadie.
¿Fue lo correcto?
Supongo que sin darme cuenta también pase a formar parte del macabro "juego".

martes, 28 de julio de 2009
Elemental...

lunes, 20 de julio de 2009
Clásicos
TITULO ORIGINAL: Loom
DIRECTOR: Brian Moriarti
PRODUCTOR: George Lucas
MUSICA: Piotr Ilich Chaikovski.
GENERO: Aventura Gráfica
AÑO DE LANZAMIENTO: 1990
COMPAÑIA: LucasFilm Games
PLATAFORMAS: pc

miércoles, 15 de julio de 2009
Ronquidos en Dolby Digital

Creo que tras dos críticas tan positivas es hora de enseñar que NO se debe hacer.
viernes, 10 de julio de 2009
Realmente, ¿Qué?
Para ser sinceros, yo nunca he experimentado tal profesión, aunque como se suele decir, no necesito que me peguen un tiro para saber que no me gusta. Por lo tanto y a la luz de la reciente confesión, no sé que capacidad moral tengo para opinar sobre este tema.
Como vergüenza no tengo, dejare a su juicio si hubiera o no debido callarme. Creo por lo tanto que con este tipo de profesiones se corre el peligro de caer en la nostalgia. De esto, tiene gran culpa maravillosos reporteros y escritores como De la Cuadra o Reverte. Con una maestría ejemplar adornaban y presentaban la “realidad” de tal forma, que todo era una maravillosa aventura. Incluso arrastrarse entre cadáveres y cristales se convertía en una calma chicha, antes de la esperada tormenta, que con avidez leemos, vemos o incluso imaginamos los ansiosos espectadores, los cuales protegidos por la distancia, tanto física como emocional, nos vemos reflejados en tan maravillosos aventureros.
Permítanme que dude que la realidad este tan narrativamente bien construida.
Qué pasa cuando un hilo de humo marca el punto exacto, donde antes que un agujero de bala, estuvo la cabeza de tu compañero y amigo.
De pié, al lado del cuerpo, se halla nuestro aventurero. No hay sirenas, no hay voces ni tiros. En una zona en conflicto armado te han matado por un motivo tan fútil como la mera supervivencia.
Ni una mano amiga arrastra a nuestro intrépido personaje, bajo arengas del tipo:
- ¡Corre coño! Ya nada puedes hacer, van a venir más.
No hay un fin dinámico para tal escena, y paralizado por la increíble visión, no le queda más que mearse encima por el miedo que siente.
Sin fuerzas para mover a su compañero, y oliendo el almizcle del aire cargado junto con las deposiciones del cadáver y las suyas propias, se pregunta…
¿Qué tiene de bueno esta profesión?
jueves, 9 de julio de 2009
Los sueños solo pueden hacerse realidad si creemos en ellos
RETRETE
Tomada del escritor Augusto Monterroso, era el cuento más corto jamás contado. Esta decía:
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”
Tras este alarde de creatividad en estado puro, lo que caía en cascada después, a lo largo de la vieja puerta, era un cúmulo de pensamientos, reflexiones y frases vomitadas por la impetuosidad de la juventud.
No una juventud cualquiera que se limitaba una y otra vez a repetir estereotipados conceptos sexistas o se apoyaba en frases hechas que remarcaban los dudosos beneficios de consumir droga.
No. Se trataba de una juventud creativa, instruida e influenciada por las diferentes artes que veían en la puerta del retrete, un lienzo perfecto donde compartir, influenciar y ser influenciado.
Como si de un tablón de anuncios se tratara, con cada apretón físico, los alumnos de aquella facultad, sufrían a su vez, una profusa diarrea mental que les forzaba a crear.
Creaban con mayor o menor éxito, con más o menos originalidad, pero trabajo era lo que menos le faltaba. Entusiasmo e interés era lo que había convertido aquella puerta de retrete en una menor obra de arte.
El retrete al que estamos haciendo alusión, pertenece a una facultad, como anteriormente hemos comentado. Esta facultad es la de filología, perteneciente a la Universidad Autónoma de Madrid. Un poco apartada de todas partes, pero lo suficientemente bien comunicada como para recibir hordas de jóvenes pretensiones de éxito y poder provenientes de todas partes.
En ella, unos pocos alumnos pertenecientes a diferentes clases y carreras, han convergido en esta puerta. Les basta los cinco o diez minutos de descanso que hay entre clase y clase para intercambiar ideas.
Todo empezó como una broma estudiantil.
Con la llave del portal, un alumno cualquiera talló el cuento del dinosaurio y debajo del mismo, de manera desafiante escribió:
Quién más creativo se crea que éste,
Que venga aquí, escriba y lo demuestre.
Fue la chispa que produjo en unos pocos elegidos, una explosión de imaginación.
Los nombres no son importantes. Es lo bueno de esta pizarra improvisada, el anonimato protege y liberaliza el genio creativo.
No todos son los que intervienen en esta improvisado foro, pues el desafío volcado a muchos intimida. Pero el estratégico sitio del servicio en la mitad de los viejos pasillos de la facultad permitía que todo el mundo participara de las breves historias que en aquella madera se hallan.
Esto permite que se compartan las ideas de la misma manera que lo hace cualquier tipo de red P2P en Internet.
Es curioso, pues ninguno de los autores de los intentos de profundas frases que allí se hallan, se conocen entre sí. Es una relación puramente “profesional”. De tal manera se produce ésta, que las críticas llegan a ser despiadadamente sinceras.
miércoles, 8 de julio de 2009
Highway to "HELL"

r" o "Notting Hill".







