DIRECCIÓN: Jean – Français Pouliot
WRITER : Ken Scott
WRITER : Ken Scott
GÉNERO: Comedia
LANZAMIENTO : 06/08/2004
Ayer, ante la falta de buenos contenidos como casi siempre en la televisión, me topé más por azar que por otro motivo con “La Grande Séduction” (“La Gran Seducción”)
Como es ya costumbre en países francófonos, la historia trata la desesperación de un pequeño pueblo pesquero en Canadá; habla del choque entre la moderna civilización y las tradiciones más arraigadas de una manera amable y un tanto cómica.
Raymond Bouchard (Germain Lesage), se ve forzado a convertirse en el alcalde de este pueblo pesquero llamado St. Marie – La – Mauderne, que se ha quedado a la deriva viviendo de los subsidios del gobierno. La única manera de salir de esta situación es convencer a una gran multinacional que instale su fábrica en St. Marie.
Para conseguir tal propósito, la aseguradora de la multinacional exige que haya contratado un médico en el pueblo. Ante la negativa de diversos doctores a mudarse a un pueblucho dejado de la mano de Dios, Raymond decide liar a todo el pueblo para que conviertan St. Marie en el estereotipo perfecto de lo que sería una aldea con encanto.
Como ya se imaginará un ávido cinéfilo, esto dará lugar a situaciones cómicas a través de las cuales el director, no sin cierta demagogia, pretende denunciar los “abusos” sufridos en estas tradicionales urbes que ceden terreno día a día por culpa de la modernización.
No podemos hablar de una fotografía maravillosa o una banda sonora inolvidable. Es sin duda la historia, el punto fuerte de esta película, aunque el final sea un poco precipitado y no acabe de convencer. Una historia humana que apela al sentimiento de manera evidente y simple y por la que ganó el premio de la audiencia en el festival de Sundance.
No es que se trate de una maravilla cinematrográfica, pero sí de una agradable y amena historia que te hará pasar un buen rato, en especial a falta de algo mejor.
Como es ya costumbre en países francófonos, la historia trata la desesperación de un pequeño pueblo pesquero en Canadá; habla del choque entre la moderna civilización y las tradiciones más arraigadas de una manera amable y un tanto cómica.
Raymond Bouchard (Germain Lesage), se ve forzado a convertirse en el alcalde de este pueblo pesquero llamado St. Marie – La – Mauderne, que se ha quedado a la deriva viviendo de los subsidios del gobierno. La única manera de salir de esta situación es convencer a una gran multinacional que instale su fábrica en St. Marie.
Para conseguir tal propósito, la aseguradora de la multinacional exige que haya contratado un médico en el pueblo. Ante la negativa de diversos doctores a mudarse a un pueblucho dejado de la mano de Dios, Raymond decide liar a todo el pueblo para que conviertan St. Marie en el estereotipo perfecto de lo que sería una aldea con encanto.
Como ya se imaginará un ávido cinéfilo, esto dará lugar a situaciones cómicas a través de las cuales el director, no sin cierta demagogia, pretende denunciar los “abusos” sufridos en estas tradicionales urbes que ceden terreno día a día por culpa de la modernización.
No podemos hablar de una fotografía maravillosa o una banda sonora inolvidable. Es sin duda la historia, el punto fuerte de esta película, aunque el final sea un poco precipitado y no acabe de convencer. Una historia humana que apela al sentimiento de manera evidente y simple y por la que ganó el premio de la audiencia en el festival de Sundance.
No es que se trate de una maravilla cinematrográfica, pero sí de una agradable y amena historia que te hará pasar un buen rato, en especial a falta de algo mejor.


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