miércoles, 23 de septiembre de 2009

La de aquella vez que pude con el Diablo.

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Como a todos alguna vez en la vida, aquella noche me topé de cara con el Diablo.

A diferencia del resto, yo necesito contar mi encuentro con este, pues a través de la confesión encontraré el descanso que mi alma necesita.

Paseaba por la noche, por una pequeña y antigua pista que hay en los alrededores de mi pueblo, la cual cruza un viejo parque situado en una idílica vaguada durante el día, no tanto por la noche.

Mis paseos nocturnos eran una costumbre que tenía, no sabría decir desde cuando. Es algo que me sigue gustando hacer de vez en cuando, aunque ahora con menos frecuencia, ya saben, para no tentar.

Me gustaba pasear por la noche, cuanto más oscuro mejor. Era como una especie de viaje tántrico que hacía de vez en cuando, yo con mi respiración. Paseando por el frío parque, notaba como mis sentidos se desperezaban atentos, por si encontraba aquello que iba buscando, aunque ni yo mismo supiera qué.

Aquella noche descubrí aquello que buscaba sin conocimiento.

Las ramas de los arbustos y árboles que flanqueaban la pista se ceñían sobre mi más de lo normal. El frío se hacía intenso y dejé de escuchar el sonido de mis propias pisadas sobre la hojarasca.

Me encontraba mejor que nunca. La oscuridad a diferencia de mucha otra gente nunca me ha asustado. El apenas distinguir figuras a lo lejos hacía volar mi imaginación y toda clase de fantasmas y monstruos, paseaban por mi mente hasta que en mitad de la más absoluta nada, una titilante luz amarilla apareció a lo lejos.

El movimiento de esta luz era errático y su brillo tan débil que no sabría decir si era luz o mero reflejo. Se fue acercando a mí paulatinamente, ¿o fui yo quien se acercó a la luz? La verdad, es algo que ahora no consigo recordar.

No sé quién encontró a quién, pero cuando la titilante luz estuvo lo suficientemente cerca, pude ver que se trataba de un perrillo negro. De un feo y pequeño Chihuahua negro con una lucecilla en su collar que muy probablemente ayudaba a su dueño a distinguir donde estaba el perro por la noche.

- Buenas noches.

Sujetando el corazón, que de mi pecho intentó salir, me di la vuelta sobresaltado por el saludo que acababa de recibir. De cara me encontré a lo que bajo el entendimiento de cualquiera sería un perfecto caballero. Traje negro, abrigo tres cuartos oscuro, por supuesto, bien peinado y acicalado. Olía bien. Desde luego su apariencia era perfecta, demasiado perfecta me atrevería a decir.

- Buenas noches.- Contesté.
- Disculpa, no pretendía asustarte.

Con un suave movimiento de mano acompañado de una sonrisa le indiqué que todo estaba bien. A punto de reemprender mi camino cuando sus ganas de conversación me volvieron a sobresaltar.

- Fría noche, ¿eh?
- Sí, aunque a mí me gustan las frías noches.
- Eso es algo que ya sé Federico.

En ese momento, él captó toda mi atención. ¿Cómo sabía mi nombre?

- ¿Sabe cómo me llamo? ¿Cómo?

Con una leve sonrisa me contestó con una verdad, que si no hubiera sido por lo increíble de esta, nunca le hubiera creído.

- Simple. Soy lo que andabas buscando. Soy tu más secreto y oscuro deseo cumplido. Yo soy el Diablo.

Apenas pude empezar una sonora carcajada porque el semblante burlesco que leía en su mirada, camuflado por el rictus de su cara heló lo humano de mi ser. Tan serio como pude y simulando que no creía nada de lo que me contaba contesté sin titubear.

- Yo no tengo oscuros deseos.

Revelando entonces su burlona aptitud, me preguntó arqueando una ceja cómo de seguro estaba de eso. A punto de reafirmarme en mi comentario estaba cuando noté que hasta mi corazón se detenía al comprender a qué se refería.

Mi mirada se encontró con la suya en mitad de la impenetrable noche tratando de averiguar si realmente hablaba de lo mismo. Su comisura me lo confirmó. La maquiavélica sonrisa que me ofrecía en ese momento me reveló que absolutamente todo era real, y estaba pasando.

Sin dudar un momento salí corriendo tan rápido como la noche y mis piernas me permitieron.

No se confundan, no huía. Simplemente pretendía evitar que mi más secreto y oscuro deseo se llevase a término.
...

3 comentarios:

  1. También van a ser varios capítulos?
    En caso contratio, podrías enviarlo a algún concurso como el de los microrrelatos (aunque en este establecen semanalmente una frase de inicio, pero que seguro podrías acoplar).

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  2. ¿Y el siguiente capítulo?¡¡¡quiero más!!!! Si lo ruedas, tengo la localización perfecta ;)

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